Las musas eran ninfas relacionadas con ríos y fuentes, espíritus de las aguas. Se les atribuían virtudes proféticas, así como la capacidad de inspirar toda clase de poesía. En un desarrollo ulterior se convirtieron en inspiradoras y protectoras de toda forma de arte y pasaron a presidir toda manifestación de inteligencia.

Antiguamente las Musas eran solo tres, dedicadas a la meditación, la memoria y el canto. Luego acabó consolidándose en toda Grecia el número de nueve. Homero menciona a veces a una Musa (en singular) y otras veces a las Musas (en plural), pero solo una vez dice que eran nueve sin mencionar ninguno de sus nombres. Al principio, las nueve musas eran la inspiración de los hombres, después cada una de ellas presidió unas funciones específicas.

Hesíodo dice que bajo el patronazgo de Apolo, se les dieron a las nueve hijas de Zeus los siguientes nombres y funciones:

Calíope: musa de la elocuencia y la poesía épica. Se la representaba coronada de laurel, adornada de guirnaldas, de porte majestuoso. En su mano derecha lleva el estilo y en la izquierda un libro. Alrededor de ella, La Ilíada, La Odisea y La Eneida (en posteriores representaciones romanas), los inmortales poemas de Homero y Virgilio.

Clío: musa de la Historia. Coronada de laurel, sentada o de pie, con un rollo de papel o junto a una caja de libros.

Erato: musa de la poesía lírica. La podemos ver coronada de mirto y de rosas sosteniendo en una mano una lira y en la otra un plectro. A su lado, un pequeño Cupido alado con su arco y su inseparable carcaj.

Euterpe: musa de la música. Coronada de flores y cargada de papeles de música. Cerca de ella una flauta, oboes y otros instrumentos musicales.

Melpómene: musa de la tragedia. De porte rígido, viste con gran riqueza. Figura de hermosa presencia. Coronada de pámpanos y calzada con coturnos. Lleva en una mano una careta trágica o un puñal, y en la otra, cetros y coronas.

Polimnia: musa de la retórica y del arte de escribir. Coronada de perlas y vestida de blanco. De pie y apoyada en actitud pensativa.

Talía: musa de la comedia. Representada con una corona de hiedra, lleva en la mano izquierda una careta cómica y va calzada con borceguíes.

Terpsícore: musa de la danza. Doncella jovencita, alegre y vivaracha. Va coronada de guirnaldas y camina tocando el arpa.

Urania: musa de la astronomía. Coronada de estrellas y vestida de azul.

El número de musas varía entre una, tres, cuatro, cinco, siete, ocho y nueve. A pesar de la reconocida mayoría, siempre se es consciente de que en esencia solo hay una musa. Su unidad, pues, estará corroborada a través de su pluralidad. Porque no es un número indeterminado de muchas musas, sino que forman, como las gracias, un grupo de tres que llega a ampliarse hasta triplicarse.

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